De tarimas y escenarios


Las relaciones, comparaciones y simulitudes del arte de teatro con la enseñanza son múltiple y diversas como podemos comprovar en la literatura dramática de todas las épocas y culturas. El burgúes gentilhombre de Molière, La lección de Ionesco, o ... son solo algunos ejemplos que os iremos comentando aquí. Pero, queremos ir más allá y comentar otras obras y diferentes aspectos de correlación entre estas dos artes que son el teatro y la educación.
  1. Una classe amb Don Abili de Valentí Piñot. Espectáculo donde un falso profesor explica que es un taller de dramatización al tiempo que pone en escena Romeo y Julieta de Shakespeare.
  2. El Maestro del belga Jean-Pierre Dopagne. Le habían dicho: “Este es el oficio más hermoso del mundo…”Diéz años más tarde dió un portazo… Cómo ser profesor hoy día. El maestro no cuenta solamente la vida difícil de los profesores. A través del microcosmos de la escuela, la obra pone en cuestión los valores de nuestra sociedad y también de nuestro teatro. Un espejo donde mirarnos a nosotros mismos lleno de ternura, humor y chirriar de diente. Educador, tirano, marioneta, víctima y verdugo, el profesor, personaje central en la vida de los estudiantes, es objeto de tensiones en la medida de los odios y esperanzas que se depositan en él. En esta obra, el autor descubre la desazón de dos mundos enfrentados: la familia de profesores cuya vocación ha sido truncada por años de impotencia, y la generación de jóvenes cuyo horizonte es una prisión o algo peor. En ella están hechas todas las preguntas de los profesores y todas las quejas sobre la enseñanza, es una confesión que nos conduce a través de las ilusiones perdidas y las mezquindades de los individuos que son capaces de matar. El maestro es la situación actual del oficio de pedagogo. Después de haber pagado su castigo, el profesor vuelve a hacer una denuncia implacable contra la suerte hecha a toda una profesión. El espectador no dejará de sentirse seducido y sorprendido por el contenido de la obra, por su crueldad y por su verdad, por su humor e ironía. Y después de haber reído y haberse emocionado, al bajar el telón se acordará probablemente, de un profesor de su infancia y del cual creía haber olvidado la cara.
Ver en el diario El País "Abel Vitón retrata a un maestro superado por su profesión"