Artista pedagogo


La figura del artista-pedagogo la podríamos definir como...

El taller de dramatización puede y debe ser un transformador en la educación porque las técnicas dramáticas nos pueden ayudar a integrar todas las competencias básicas en la medida en que estas son globalizadoras (interrelacionan la formas de expresión artística y todas las formas de expresión por medio de las inteligencias múltiples y la inteligència emocional); vivenciales (parten de los 5 sentidos); motivadoras (despiertan el deseo del alumnado); colaborativas (establecen nuevas relaciones entre el alumnado y entre estos y el profesorado); integradoras (integren las Competencias Básicas de manera transversal); lúdicas (participativas y creativas) y desarrollan las habilidades sociales (especialmente la asertividad).

Para poner en práctica estas ideas de teatro en la educación solo necesitamos -como sugiere Wagensberg- del convencimiento de que "La pedagogía tal vez sea, y ya es mucho una cuestión de estímulos". Para ello nosotros nos serviremos de dos expresiones talismán en un taller de dramatización-teatro: una es la del "Y si..." y la otra es la del "Como si...". El "Y si..." equivaldría a la formulación de un deseo colectivo, es decir que lo primero que necesita un artista pedagogo es como hacer para que el grupo pase de las ideas a la acción: ¿y si montamos una obra que hable de tal o cual tema? ¿Y si preparamos un lipdub o un flasmov para el día de la mujer con la gente de teatro?, etc. En cuanto al "Como si..." del taller de teatro nos servirá para recordar que en el teatro experimentamos la vida, ensayamos los conflictos sin el riesgo que se nos escapen de las manos. Estas dos fórmulas, auténticas palabras mágicas o abracadabra nos abrirán por una parte el deseo de innovación permanente que debe poseer todo "artista pedagogo" y por medio de la otra del "Como si..." desarrollaremos la fuerza educativa de la experimentación y la capacidad de ficción del taller de dramatización-teatro.

Una vez aclarados estos principios ya solo nos queda definir nuestro propio estilo pedagógico, en tanto que ARTISTAS PEDAGOGOS, como definiríamos nuestro estilo artístico, puesto que consideramos que la docencia, y especialmente la docencia de las expresiones artísticas, contiene todas las características de los procesos creativos: preparación, incubación, iluminación y revisión. En este sentido hablaremos del artista-pedagogo como figura clave del taller de dramatización, de la didáctica de las consignas como arte de saber proponer las actividades, de la sensibilidad para poner en acción la energía del grupo, de la técnica de la mezcla para hacer interactuar a todos los componentes del grupo sin que nadie quede discriminado, de la "anécdota literaria" como hilo conductor del taller y sobre todo de la "pedagogía de la situación" para contextualizar el taller en el "aquí y el ahora" del momento de la realización.